REENCUENTRO
por Ayne Greensleeves
Había pasado más de un año y medio desde que ví a Jessie por última vez.
Un día, tras uno de nuestros más estrepitosos fracasos, el jefe nos había mandado llamar al Cuartel General del Team Rocket, y allí estábamos, lado a lado, esperando otro de sus ultimatums.
-Jessie... James...
Los dos asentimos.
-El número de vuestros fracasos es más de lo que puedo contar.
Mi pelirroja compañera estaba evidentemente nerviosa, pero no tanto como yo. Intentaba mantener su preciosa cara tranquila.
-...Además, vuestras deudas son tan elevadas que nunca podríais pagarlas. ¿Cierto?
-Sí, señor -dijimos.
-Así que he tenido que tomar una última decisión. Si queréis seguir siendo miembros del Team Rocket, os daré otra oportunidad. Los dos sois jóvenes y tenéis imaginación y buenas ideas. No quiero despediros.
Suspiré aliviado, quizá un poco demasiado fuerte. Jessie me miró de reojo.
-¡Pero! -continuó Giovanni, acariciando a su Persian-, seguiréis trabajando para mí en diferentes equipos. Vosotros dos no trabajáis bien juntos. Tenéis la cabeza demasiado llena de pájaros, y cualquier cosa os distrae de vuestra misión. Os daré nuevos compañeros.
*GLUPS* ¿Qué quería decir eso? ¿Jessie y yo no trabajábamos bien juntos? Ella me miró, también sorprendida. Sabía tan bien como yo que los dos hacíamos el equipo perfecto juntos. ¿Quién más podría recitar nuestro maravilloso lema con tanta gracia y elegancia como nosotros? Sonaba perfecto tal como era: "¡Jessie! ¡Y James!"
-A partir de ahora, cada uno de vosotros trabajará por separado en un equipo diferente. Es mi última palabra -dijo el jefe-. Volved mañana y os presentaré a vuestros nuevos compañeros.
-¡Pero señor! -exclamé-. ¡Jessie y yo somos un buen equipo!
-Sí, ya lo sé, James -contestó él con una cínica sonrisa-. Por eso ya habéis capturado a Pikachu y a todos esos pokémon raros que os pedí que atraparais.
No había nada que decir. Realmente, nunca habíamos conseguido coger a Pikachu, y no le habíamos enviado ningún pokémon interesante desde hacía mucho. Concretamente desde que conocimos a ese tonto de Ash de Pueblo Paleta y los otros niños del Pikachu.
Por supuesto, yo había intentado hacer que el jefe cambiara de opinión. No quería separarme de Jessie. ¡¡¡Pero tampoco quería dejar el Team Rocket!!! Si no trabajaba para el Team Rocket, ¿qué otra cosa podía hacer? No sabía hacer nada bien aparte de robar pokémon. En realidad ni siquiera eso se me daba bien. Pero... la vida no iba a tener mucho sentido sin Jessie y todos los problemas que siempre teníamos juntos. De eso estaba seguro.
Intenté hablar con el jefe una y otra vez, sacando mi lado más cabezota, poniéndome tan pesado que a punto estuvo de despedirme más de un par de veces. Realmente no me importaba pero, a decir verdad, pensé que tendría más oportunidades de volver a ver a Jessie si seguía trabajando para el Team Rocket.
No había tenido noticias de ella desde hacía mucho tiempo.
La chica rubia y bajita peinada con trenzas que caminaba a mi lado con su blanco uniforme del Team Rocket era graciosa, y una buena compañera, pero ¡nada como Jessie! Nunca tendría su personalidad, temperamento, garbo y belleza. Y las misiones del Team Rocket ya no eran lo mismo sin ella.
Tengo que admitir que echaba de menos terriblemente a Jessie.
Quizá fue por eso que, cuando mi nueva compañera y yo pasábamos por una calle muy transitada de Ciudad Azabache, y nos cruzamos con otra pareja del Team Rocket, dí dos ó tres pasos más y me detuve, sintiendo que algo me golpeaba el corazón, al descubrir que la joven que me acababa de cruzar tenía un estilo familiar y una impresionante y larga melena roja. Me volví para mirarla, también inmóvil y contemplándome.
Jessie.
No había cambiado nada. Ahí estaba, tan guapa como siempre, con su típico uniforme blanco y sus botas negras altas hasta el muslo. Me miraba con sorpresa, con sus brillantes ojos azules muy abiertos, dándome la sensación de que mi corazón se paraba y se derretía.
Su compañero, un joven alto, de pelo corto y verde y vestido con el clásico uniforme negro del Team Rocket, advirtió que ella ya no le seguía, pues estaba mirándome a mí, y la llamó:
-¡Jessie! ¿Qué pasa?
-¿Jessie? -dije al fin.
-¿James?
No tuve más remedio que seguir mi primer impulso de correr hacia ella, cogerla por la cintura y levantarla en el aire.
-¡Jessie! ¡Caray, eres tú! ¿Cómo has estado? ¡¡Hace años que no sé nada de tí!!
Ella me devolvió una gran sonrisa.
-¡James! ¿A dónde has ido? ¡Empezaba a pensar que se te había tragado la tierra!
Por un momento nos miramos a los ojos, y entonces nos abrazamos, felices de encontrarnos otra vez.
"Oh, Dios mío" pensé, "¡cómo la he echado de menos!"
Jessie levantó la cabeza de mi pecho y habló, todavía rodeándome con sus brazos:
-Aunque no lo creas -sonrió-, te he echado de menos.
-Yo también -dije, abrazándola aún-. Sabes, la vida en el Team Rocket no es lo mismo con otra compañera... ni sin tí.
Sonrió dulcemente. Advertí que sus ojos azules se humedecían, al borde de las lágrimas.
¿Jessie llorando?
No, eso no era posible. No MI Jessie.
-James, ¿cómo hemos dejado que nos hiciera esto? ¿Cómo hemos podido pasar tanto tiempo separados y sin hacer nada?
Eso no era ninguna tontería, yo me preguntaba lo mismo. Había maldecido a Giovanni muchas veces antes, y lo hice una vez más, mentalmente. Pero por alguna razón, siempre me había forzado a mí mismo a pensar que las cosas acabarían bien.
-En realidad, Jessie, lo intenté... Hablé con el jefe una y otra vez, ¡hasta que estuvo a punto de despedirme por pesado! -sonreí-. Al final me prometió que me permitiría trabajar contigo si le conseguía buenos pokémon.
-Yo también lo intenté... -confesó ella-. Para ser sincera, incluso pensé seriamente en dejar el Team Rocket... pero mi vida está ligada a este Equipo, y si no trabajo en él, no hay nada más que pueda hacer... mi vida estaría vacía... -me rodeó el cuello con los brazos-, pero no tan vacía como lo está sin tí. Ahora lo sé.
Esta vez fui yo el que estaba al borde de las lágrimas. Quería llorar de alegría. Sentía su cuerpo suave contra el mío, y su dulcísima mirada en la mía, y su mejor sonrisa, ¡y me estaba derritiendo por dentro!
La abracé más fuerte.
-Jessie... ¡no vuelvas a separarte de mí! Yo también puedo dejar el Team Rocket si hace falta. Encontraremos otro trabajo que nos permita seguir metiéndonos en líos y divertirnos.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
¿Jessie llorando?
-¿Dejarías el Team Rocket por mí? -preguntó.
-Ah... eh... claro que sí. ¿Por qué diablos lloras? ¿Es por algo que he dicho? -mi voz sonó preocupada.
-Sí, lo es -rió ella-. ¡Son las palabras más bonitas que podías haberme dicho nunca!
Y entonces me besó.
Y yo le devolví el beso.
Y allí estábamos los dos, de pie en medio de una calle muy concurrida, el uno en brazos del otro, ignorando todo a nuestro alrededor excepto el otro. Nuestros compañeros nos contemplaban, intercambiando miradas de perplejidad. La gente iba y venía. Nosotros no nos dábamos cuenta. Sus labios eran tan dulces, y me sentía como en el cielo... No fue hasta ese momento cuando DE VERDAD me dí cuenta de lo mucho que la había echado de menos.
***
Volvimos juntos al Cuartel General del Team Rocket, donde no habíamos estado en mucho tiempo. De camino, Jessie y yo hablábamos sobre lo que deberíamos hacer si Giovanni no nos permitía volver a trabajar juntos.
Aunque tuviéramos que dejar de trabajar para el Team Rocket...
-Podríamos poner nuestro propio negocio.
-¿A qué te refieres? ¿Algo como un restaurante de comida rápida?
-¿Por qué no? Podríamos llamarlo... "Rocket".
-¿Y volvernos honrados y todo eso? ¿Incluso BUENOS?
Ella me miró con una sonrisa.
-No me importa que seas bueno o malo. Lo único que quiero es que sigamos juntos.
Eso era justo lo que deseaba oír.
Aunque parezca increíble, nuestro jefe nos permitió volver a trabajar juntos. Incluso volvió a meter a Meowth en nuestro equipo. ¡Te aseguro que también había echado de menos a nuestro felino compañero! Tal vez el jefe comprendió que no podía mantenernos separados. Y yo me alegré un montón de no tener que dejar el Team Rocket ni volverme bueno ni nada de eso. Era agradable volver a la normalidad... como en los viejos tiempos. Un montón de problemas, aventuras, risas, fracasos y despegues involuntarios por los aires. Esa es la vida que quiero. Vuelta a los problemas...
¡Así que escuchad nuestro lema!
FIN
Notas de la autora:
Si te preguntas quién es la "chica rubia y bajita peinada con trenzas" que trabaja para el Team Rocket, sí, en realidad estaba pensando en mí... sé que a mucha gente no le gustan los fanfics en los que la autora es la protagonista, pero de todas formas, como verás, tampoco es un "papel estelar", sólo quería salir por allí. ^_^ El compañero peliverde de Jessie no es nadie en especial. Aparte de estos dos personajes, todos los demás son propiedad de NINTENDO y se han utilizado en esta historia sólo por diversión. No hay ningún intento de ganar dinero o violar el copyright por mi parte.