LA ROSA EN MI MUNDO
Por Mari "Flame"
Traducción de Liz F. Caballero
Acababa de ver "Holy Matrimony" por 50ª vez, cuando se dijo...
-¡Oh! Qué suerte tiene Jessie de merecer su amor y atención... Ojalá se diera cuenta de lo mucho que él la quiere... ¡se porta tan mal con él...!
La joven fan del Team Rocket miró por la ventana de su habitación y contempló el luminoso cielo nocturno, cubierto con más de un trillón de estrellas.
-Qué noche tan bonita, tan pacífica... Hay tantas estrellas, tantas posibilidades...
Rosa era guapa, tranquila y un poco solitaria, viviendo en su mundo de fantasía. Todo el mundo pensaba que era bonita, pero ella era demasiado modesta para darse cuenta. Estaba en los últimos años de la adolescencia, y preparada para el amor. Rosa había salido con dos chicos antes, pero buscaba mucho más en una relación. La joven pasaba las noches leyendo novelas románticas, y soñando con el príncipe que nunca llegaba. Había descubierto el anime recientemente. A Rosa siempre le habían gustado los dibujos animados, pero el anime era nuevo y diferente para ella. Los personajes de anime le parecían tan reales... Ellos también vivían en un mundo de fantasía que a Rosa le parecía más atractivo que su mundo real. Lloraba y reía con ellos. James, de ese anime que todos llamaban "Pokémon", y que para ella era sólo "Team Rocket", era su personaje favorito. Se sentía identificada con él. Su infantil inocencia, lealtad y sensibilidad.
Rosa se acercó al ordenador y tecleó el password.
-Me pregunto si alguien visitará mi página -pensó en voz alta.
-Tienes un e-mail -le dijo la voz mecánica del ordenador.
-¡Oh! Parece que Sara me manda otro dibujo. Espero que sea ese de James que me dijo que estaba haciendo...
El ordenador terminó de cargar la imagen y, tal como esperaba, era James, sonriendo como si la estuviese mirando profundamente a los ojos.
-Tengo que enmarcarlo y ponerlo junto a la cama. ¡Tiene una expresión preciosa! -dijo la chica, examinando el dibujo y sonriendo para sí.
La ventana de Rosa estaba junto a la mesa de su ordenador, y la había abierto para sentir la brisa de la noche y ver las hermosas estrellas. En ese momento, un haz de luz lleno de un millón de chispas iluminó el cielo nocturno.
-¡Oh, Dios mío! ¡¿¿Era una estrella fugaz??!
La canción de Disney le vino a la cabeza... "when you wish upon a star...", sonrió para sí de nuevo y cerró los ojos...
-Mmm, no tengo mucho que desear, tengo la suerte de tener una familia encantadora y casi todo lo que una chica puede desear... excepto un verdadero amor.
Se imaginó en los brazos de James, sin otra preocupación en el mundo...
-Ojalá pudiera hacer mi sueño realidad...
En ese momento, por los altavoces del ordenador y con la voz de James...
-¿Por qué no echas un vistazo a nuestra página web?
Esto sorprendió a Rosa, que creía que tenía bajado el volumen de los altavoces.
-¿Eh? Qué raro, supongo que debo haber abierto el fichero de sonido por equivocación.
El dibujo de James de Sara seguía en la pantalla, y entonces se dijo:
-Aaah, mira esos ojos... son preciosos... Apuesto a que no hay joya en el mundo que se le parezca.
Rosa volvió a cerrar los ojos y se concentró en los ojos de James.
-Ojalá, ojalá pudiera tener sólo ese momento especial, en que James fuera real y me estrechara en sus brazos...
Rosa rió para sí alegremente.
-¡Seré tonta, deseando que un personaje de dibujos se haga realidad!
Rosa miró el relojito de la pantalla del ordenador.
-¡¿La 1:30 AM?! Uy... será mejor que me acueste. Mañana es sábado y quiero pillar ese nuevo capítulo del Team Rocket por la mañana.
Apretó el botón de imprimir del ordenador, esperó un momento, sacó el dibujo de James de la impresora y lo colocó en su segunda almohada, ya que tenía una cama doble.
-Buenas noches, James -susurró, dio un beso de buenas noches al dibujo de James, y se sumergió en su mundo de sueños.
A las 7:30 de la mañana, el despertador de Rosa la despertó... para encontrar una figura extraña a su lado. Abrió la boca para gritar, cuando la figura se movió, y ella oyó una voz que murmuraba...
-¿Buscáis problemas...? ...zzzzz...
La persona que había a su lado aún dormía. La boca de Rosa se abrió casi al estilo anime.
-¡Ahhhhhh!
Saltó de la cama.
-¡Hay alguien en mi cama!
Miró al joven que dormía junto a ella, llevaba algo parecido al uniforme del Team Rocket. Su pelo no era azul ni lila, sino el más hermoso pelo negro que ella había visto en su vida. La luz de la mañana le caía sobre el pelo, y ella casi podía ver reflejos azulados. Los ojos de él estaban cerrados, pero se podía afirmar que era guapísimo. Una cara bonita y graciosa, y largas pestañas. Rosa se echó a temblar y estaba a punto de llorar en ese momento. Recorrió con la vista su habitación para ver si había alguien más, tal vez aún estaba soñando... Pero era su habitación, su cama, y estaba segura de que no estaba soñando. Se pellizcó fuertemente el brazo.
-¡Ouch! No, no es un sueño... ¡Qué miedo! ¡Esto no puede ser real! ¿Se habrá cumplido de verdad mi sueño?
El joven empezó a moverse otra vez; se sentó en la cama con los ojos aún cerrados y bostezó...
-Awhhhh... buenos días, Jessie -dijo, abriendo sus ojos verde esmeralda.
Rosa se llevó la mano a la cara, ¡¡¡esos ojos!!! Eran del color verde más bonito que había visto nunca en la vida real, y como había pensado antes, no había joya en el mundo que se pudiera igualar a esos ojos. Ya no había duda...
-¡Eres tú! ¡¡Eres James!!
James miró a Rosa de la forma más peculiar.
-¿Eh? ¡¿Quién eres TÚ?! ¡¿Jessie, Meowth?! ¿Buscas problemas? ¿Dónde está Jessie? ¿Dónde está Meowth? ¿Quién eres tú, y qué estás haciendo en mi...?
James se detuvo, advirtiendo que debería estar en su saco de dormir. Recordó que él y Jessie habían estado siguiendo el rastro de aquellos niños... ¡No había estado en una cama cómoda desde hacía más de un mes! Se tomó un momento para tratar de asimilar los alredeores...
-Espera un minuto, ¿qué lugar es éste? ¿Me ha secuestrado el jefe? ¡¡¡Por favor, no me hagas daño, awhhh!!! -gimió James en el más dulce y patético tono de voz.
-Está bien, por favor, no te asustes.
Rosa no daba crédito a sus ojos... Quería abrazar a James, pero podía notar su miedo y lo sentía por él.
-Lo siento, yo no quería que pasara esto... quiero decir, sí lo deseaba, pero ¿quién iba a pensar que eso de las estrellas fugaces era verdad? Dios mío, eres guapísimo incluso en persona, James -dijo con voz quebrada y nerviosa.
-¿De qué estás hablando? Por favor, dime qué significa todo esto... ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Eres una espía? ¿Qué sitio es éste? Todo se ve tan raro... ¡¡¡TÚ eres rara!!!
-¡Hey! ¿Qué quieres decir? ¡Jessie te va a tener que dar un buen bofetón!
-¿Conoces a Jessie? ¿Dónde está? ¿Qué le has hecho?
-Por favor, baja la voz, vas a despertar a mis padres.
Rosa se acercó al tocador para coger un espejo de mano.
-Aquí está. ¡Mírate!
James cogió el espejo lentamente y se lo acercó a la cara.
-¿Qué dem...? ¿¿QUÉ?? ¡Aaagh! ¿Quién es éste? -se tocó la cara y el pelo-. ¿Qué me ha pasado? ¡Estoy raro! ¿Por qué tengo el pelo negro? ¿Por qué son mis ojos tan pequeños? ¿Qué le ha pasado a mi nariz, y por qué es todo tan detallado? ¡Aaagh! -los ojos de James se iluminaron de pronto-. Je je je... ¡Ja ja ja ja!
James se echó a reír histéricamente.
-Es sólo un sueño, será mejor que me vuelva a dormir, todos esos donuts me están dando pesadillas-. James cerró los ojos y trató de dormirse otra vez.
-¿Qué estás haciendo? ¡Esto NO es un sueño! ¡Soy REAL! ¡Tú eres REAL! Al menos ahora...
-¿Qué quieres decir?
James se levantó de la cama por primera vez y miró por la ventana.
-¿Eeeeeh? ¿Qué sitio es éste? Todo parece tan... ¡diferente!
-Lo sé, James. Bienvenido al Mundo Real.
*****
James se llevó las manos a la cabeza, respiró profundamente para animarse, y trató de comprender...
-¿El Mundo Real? Está bien, empecemos por el principio. ¿Cómo sabes mi nombre, y cómo he llegado hasta aquí?
Rosa le ofreció la silla del ordenador y se sentó en el borde de la cama.
-Esto te va a sonar extraño, James, pero... pero para nosotros, en este mundo, sólo eres un personaje imaginario de un mundo de fantasía del que sólo leemos o vemos en televisión. No eres real para nosotros. La gente de este mundo te creó a tí y el mundo en el que vives. Pero anoche... anoche deseé que estuvieses aquí conmigo, y mi deseo se hizo realidad. Lo siento mucho, James... -Rosa se echó a llorar por un momento... pero entonces miró a James, se enjugó las lágrimas y sonrió diciendo: -Pero no hay por qué estar triste, James. ¡Que estés aquí es un milagro hecho realidad! ¡Te gustará este mundo también!
-No comprendo lo que dices. Estoy tan confuso...
Se fijó en los ojos de Rosa por primera vez. No eran los de Jessie... pero podía ver la sinceridad en su mirada, y decidió confiar en ella.
-¿Cómo te llamas?
-Me llamo Rosa. A tí te encantan las rosas, ¿verdad?
James estaba a punto de contestar, cuando el sonido de otra voz interrumpió sus miradas. Era la voz de la madre de Rosa llamándola desde la cocina.
-¡Buenos días, Rosa! ¿Quieres desayunar?
¡Rosa empezaba a asustarse! ¡No quería ni pensar lo que haría su madre si encontraba un chico en su habitación! Rápidamente (quizá demasiado) corrió a la ventana. Abriéndola, susurró a James:
-Es mi madre. Mira, puedes salir por esta ventana y esperarme fuera. Estaré contigo en unos minutos, ¿vale?
Le empujó hacia fuera.
-¡Ya voy, mamá!
Rosa se vistió rápidamente. Se echó un vistazo al pasar por el espejo de su tocador para asegurarse de que su pelo estaba en su sitio y dijo:
-No soy Jessie, pero puedo hacerte feliz, James.
Rosa se dirigió a la cocina, donde su madre estaba haciendo el desayuno, le dio un beso de buenos días y empezó a hablar:
-Ayer se me olvidó decírtelo, he quedado con Serena para desayunar en el centro. Vamos a trabajar en nuestro proyecto de ciencias este fin de semana y todavía tenemos que comprar algunas cosas, ¿vale mamá? -y salió de la casa antes de que su madre terminara de hablar con ella.
-Vale, Rosa, pero no te olvides de llamarme cuando llegues. ¿Me oyes, Rosa? Ay, ¡estos niños...!
Una vez fuera, Rosa empezó a buscar a James. Rodeó la casa hasta la parte trasera, rodeó el garaje adosado del patio, y finalmente rodeó la casa otra vez, pero ni rastro de él.
-¿Estaría soñando despierta otra vez?
Estaba a punto de abandonar la búsqueda, cuando pasó junto al jardín vecino, y vio al chico del uniforme del Team Rocket contemplando las rosas de allí.
-Siempre están preciosas en esta época del año -dijo Rosa a James, parando detrás de él. -¡Ah! ¡Sí que lo están! Las rosas de tu mundo... también son hermosas. Me pregunto qué estará haciendo Jessie en este momento... Me pregunto si se habrán dado cuenta de que no estoy...
Rosa cambió de tema tratando de interrumpir sus pensamientos sobre Jessie.
-¿Quieres ver más de este mundo? Vamos, te daré un paseo turístico, James.
Cogió la rosa que James tenía en la mano.
-No puedes ser visto con ese uniforme del Team Rocket. La gente pensaría que estás... además, aquí en este pueblo no tienen tu buen sentido de la moda. Sería diferente si estuviésemos en Nueva York o en una gran ciudad...
Siguió hablando mientras dejaba caer la rosa y empezaba a desvestir a James.
-Quítate la camisa blanca con la R. Puedes dejarte la camiseta negra de debajo. ¡Y las botas! ¿Qué hacemos con las botas? Supongo que quedará bien si te dejas los pantalones por fuera. Así. ¡Oh, y los guantes! ¡Quítatelos, James!
James se quitó los guantes sin rechistar. Estaba acostumbrado a seguir instrucciones sin demasiadas preguntas. Recordaba la última vez que Jessie le había atizado en la cabeza por hacer una pregunta tonta. No estaba seguro de si debía sentirse feliz ahora que estaba lejos de todo lo que le hacía daño, incluída Jessie. Todo a su alrededor parecía tan poco familiar, y su lado aventurero deseaba salir a investigar. Quizá pudiera encontrar un Pokémon raro en ese mundo y llevarlo consigo. ¡Ja! Jessie estaría celosa de él por haber capturado al fin un Pokémon raro, ¡y todo él solito!
-¡Preparaos para tener problemas! -dijo James.
-¡Y escuchad nuestro lema! -dijo Rosa con su mejor sonrisa. No sabía en qué se estaba metiendo, pero no le importaba. Se sentía la chica más feliz del mundo al estar junto a James. Rosa cogió la camisa y los guantes de James y los escondió tras unos tiestos en el patio.
Sacó las llaves del coche de uno de los bolsillos de su pantalón, y guió a James hasta su coche.
-Te dejaría conducir, pero no sabes a dónde vamos. Y tampoco quiero que nos matemos. No tenemos tantas vidas en este mundo, James.
James la miró con la cara llena de interrogantes, pero decidió no molestar. Estaba demasiado ocupado mirando por la ventanilla del coche y todo lo que pasaba junto a ella. El color de los árboles, la gente en las calles, incluso el cielo y el sol, todo le parecía tan diferente... La extraña chica que acababa de conocer decía que él venía de un mundo imaginario, pero para él, su mundo era real y éste era el mundo extraño.
Rosa condujo hasta su instituto y vio a muchos de sus amigos en el patio, practicando para los juegos de la semana próxima. James escuchó el ruido de los jóvenes que gritaban, y se preguntó si estarían participando en un combate Pokémon.
-Te van a gustar mis amigos, James. Les diremos que eres uno de mis amigos de Internet, que vienes de visita, ¿vale?
James miró a Rosa y dijo con una sonrisa:
-¿Sin el lema?
Rosa le devolvió la sonrisa.
-Sí, sin el lema esta vez, James. No te pongas nervioso, sólo dí que sí a todo lo que yo diga, ¿vale?
Rosa abrió la portezuela y esperó a que saliera James.
"Está tan guapo con esa camiseta negra, Serena se va a poner celosa con mi nuevo amigo", pensó.
-¡Hey, Serena! ¡Hola! ¡Has llegado muy pronto esta mañana!
Una chica de pelo largo y rubio se volvió para mirar a Rosa sorprendida.
.¡Hola, Rosa! ¿Qué estás haciendo aquí? No tienes prácticas esta mañana... -dijo, mirando al atractivo muchacho que acompañaba a su amiga Rosa.
-¿Quién es tu amigo, Rosa? ¿No me lo vas a presentar? -dijo con una sonrisa, arreglándose el pelo.
-Oh, éste es mi amigo James, Serena. James, ésta es Serena, mi mejor amiga.
James se sonrojó mientras le tendía la mano.
-Encantado de conocerte, Serena -dijo.
-Encantada, James... -dijo Serena, mirando a sus preciosos ojos verde esmeralda y no queriendo soltar su mano. Rosa advirtió que su amiga ya estaba coqueteando, y se cogió del brazo de James.
-¡Ejem! James es un amigo de Internet. Hemos estado muy en contacto los dos últimos meses, y finalmente anoche nos conocimos. Es nuevo en el pueblo, así que le estoy dando un paseo turístico hoy.
El novio de Serena, Darien, estaba jugando al fútbol en el campo cercano cuando vio a su chica coqueteando con un tipo desconocido. Dejó de jugar y se acercó a las dos chicas y al chico de aspecto extraño y cabello largo y negro.
-¡Hey, Serena! ¡Hey, Rosa! Y... ¿quién eres tú? -preguntó, cogiendo a Serena de la mano. Rosa advirtió sus intenciones e intervino:
-¡Hey, Darien! ¡Éste es MI amigo, James! Es nuevo en el pueblo y hemos parado por aquí a saludar.
Cogió a James de la mano. Darien tendió una mano a James.
-¡Ah! ¡Hola!
James le estrechó la mano y dijo:
-¡Hola, Darien! Encantado de conocerte.
Darien pensó que James sonaba extraño. "Suena demasiado cortés", pensó. "Igual es gay".
Darien advirtió que todas las chicas miraban a James y empezó a ponerse celoso. Estaba acostumbrado a ser el centro de atención entre las chicas.
-Entonces, ¿practicas algún deporte? ¿Eres bueno en algo?
James olvidó dónde se encontraba por un minuto y contestó sin pensar...
-¿Hace un combate Pokémon? ¡¡¡Adelante, Weezing!!!
Rosa se quedó de piedra y abrió los ojos aterrorizada.
-¡¿Qué estás haciendo, James?!
James sacó algo parecido a un Pokéball de su bolsillo y lo tiró al aire. El Pokéball de juguete cayó sobre la hierba sin reacción alguna. James recordó de pronto que ese no era su mundo.
Darien miró el Pokéball de juguete del suelo y se echó a reír histéricamente.
-¡¿No eres mayorcito para jugar con juguetes de Pokémon, James?! ¡Ja! ¡Je je je je...!
Rosa recogió el Pokéball y dijo:
-Oh, James sólo bromeaba. Sabe cuánto me gusta Pokémon, y antes habíamos estado jugando a que éramos el Team Rocket, ¿verdad, James?
Los ojos de James estaban tristes. ¿En qué podía ser bueno en este mundo, si ni siquiera podía ser entrenador Pokémon? Siempre había soñado con ser un maestro Pokémon, con eso y con poder amar a Jessie y decirle cuánto la amaba, pero ahora...
Rosa advirtió la reacción de James y dijo:
-Eh, chicos, creo que ya es hora de irnos. Llevaré a James al centro para almorzar.
-¿¿Puedo ir yo también?? -dijo Serena.
-¡Eh, Serena! Íbamos a salir luego, ¿recuerdas? -saltó Darien.
-¡Ay, Darien! Tú vas a estar aquí toooodo el día... y ya empieza a hacer calor... ¿puedo, porfa?
Serena pestañeó, regalando a Darien una sonrisa de helado de cereza.
-¡De acuerdo! Ya intentaré alcanzaros en el centro más tarde.
Darien besó a Serena en la mejilla y volvió al campo de juego.
-¡Hasta luego, Rosa! ¡Adiós, chico Pokémon! ¡Hazte con todos, ¿eh?! ¡Ja ja ja! ¡Je je je je...! -dijo, burlándose de James mientras se alejaba.
Rosa cogió a James de la mano y le susurró al oído:
-No dejes que te fastidie. ¡Sólo está celoso porque tú eres más guapo que él!
James sonrió agradecido, pero incluso sus ojos parecían tristes.
De nuevo en el coche, Rosa hizo cuanto pudo por animarle. Se volvió hacia Serena, que estaba en el asiento trasero.
-¡Hey, Serena! ¿Sabes que a James también le gusta el Team Rocket?
Serena saltó del asiento y se aproximó a James, que estaba delante.
-¡Genial! ¡¿Te sabes el lema del Team Rocket?!
Los ojos de James se iluminaron de nuevo mientras empezaba a recitar:
-¿Buscáis problemas?
-¡Pues escuchad nuestro lema! -dijo Rosa.
-¡Para proteger al mundo de la devastación! -dijo Serena.
-¡Para unir a todos los pueblos en una sola nación! -dijo James.
-¡Para denunciar a los enemigos de la verdad y el amor! -dijo Rosa.
-¡Para extender nuestro poder más allá del espacio exterior! -dijo Serena.
-¡Jessie! ...digooo, ¡Rosa!
James se hundió de nuevo en la depresión.
-¡Te toca, James! -le dijo Rosa.
-¡James! -continuó él.
-¡El Team Rocket despega a la velocidad de la luz! -dijo Serena.
-¡Rendíos ahora o preparaos para luchar! -dijeron todos, echándose a reír. James miró por la ventanilla. Una lágrima corrió por su cara hasta que el viento se la llevó.
Serena interrumpió sus pensamientos.
-¿Te llamas James de verdad? ¡La parte de James te ha salido genial! ¡Hasta hablas como él! ¡Ya veo que eres un super fan del Team Rocket! Mola para ser un chico...
James volvió la cara hacia el interior del coche y sonrió.
-Sí, soy un super fan del Team Rocket, sobre todo fan de Jessie... -las últimas palabras sonaron como si estuviese hablando consigo mismo.
-¡Vaya, James! Sí, claro... ¡a todos los chicos les gusta Jessie, por supuesto! Es mona para ser un dibujo, supongo. Y James está buenísimo, ¿verdad, Rosa? -y se echó a reír.
-Ya lo creo... -dijo Rosa, mirando a James, que se estaba poniendo rojo como un tomate. Rosa de repente se acordó del almuerzo.
-¡Hay, James! Creo que tengo una sorpresa para tí. Serena, ¿conoces ese nuevo Dunkin' Donuts que han puesto en el centro? Vamos a almorzar allí, ¿vale?
James abrió unos ojos como platos y empezó a saltar en el asiento.
-¡¿Donuts?! ¡Hay donuts en este mundo! ¡Yo quiero un donut, Rosa! ¿¿Hemos llegado ya??
Serena sonrió y se puso a imitar a James.
-¡Qué gracioso eres, James! ¡Vale, Rosa, donuts para almorzar! ¡Yo querer donuts! ¡Yo querer donuts!
-¡Queremos donuts! ¡Queremos donuts! -canturrearon todos mientras Rosa aparcaba el coche en una bonita zona a la sombra de un árbol.
En el centro comercial, James corrió al olor de los donuts y se detuvo frente al mostrador con la boca abierta.
-¡Aaaaah! ¡Cuántos donuts! ¡Eh, señora, deme todos esos donuts ahora mismo!
La señora de la caja le echó una mirada asesina y le ignoró, mientras Rosa llegaba sin aliento después de correr detrás de James.
-¡No, James! No es así como lo hacemos aquí. Lo siento, mi amigo es nuevo en el pueblo. Viene de otro país... ¡je je! Pónganos media docena de donuts, por favor... o mejor, denos la docena entera. Uno de cada, por favor.
Rosa y Serena aún no habían terminado de comer sus primeros donuts cuando James ya se había terminado toda la caja. Las dos estaban mirando a James acabarse su último donut cuando dijo:
-¿Podemos pedir más?
Serena y Rosa se miraron y se echaron a reír histéricamente, a punto de atragantarse con sus propios donuts. Si James hubiese sido aún un anime, habrían visto una enorme gota de sudor sobre su cabeza.
-Nos llevaremos algunos donuts a casa, James. Será mejor que bebas agua y te relajes por ahora. ¡Je je...!
-Oh, ¿es que James se queda en tu casa, Rosa? -preguntó Serena.
-Ah, sí... sólo este fin de semana. Mamá le conoce y le deja quedarse con nosotros. ¡Oh! ¡No! ¡Olvidé llamar a mamá! Vuelvo en un momento, James. Tú quédate aquí con Serena, ¿vale?
Rosa se levantó de la mesa y corrió hacia la cabina del local. Quería volver junto a James lo antes posible. Sabía que era arriesgado dejar a James a solas con Serena. ¿Y si ella descubría que era el auténtico James?
-Entonces, James, ¿estás saliendo con alguien allí en tu ciudad? ¿O sales con Rosa ahora? -preguntó Serena coqueteando un poco con James.
-¡¿Ah?! No... ¡sí! Sí, tengo una chica esperándome, y ella es mi auténtica rosa.
Serena contempló sus ojos verdes y soñadores.
-Podrías hacer de James del Team Rocket si quisieras... en una convención de anime o algo así, ¡ya sabes! Hum... ¡tu rosa es una chica con suerte! ¿La conoce Rosa?
-Sí, la conoce. Creo que sí... -dijo James, comiendo algunas migas de donut de la caja vacía.
-¡Ya he vuelto! -dijo Rosa, recuperando el aliento.
-¡Ayy!, Rosa, ¿a qué viene tanta prisa? No iba a intentar quitarte el novio, ¿verdad, James?
James se sonrojó y se levantó de la mesa para saludar a Rosa.
-¿Va todo bien con tu madre, Rosa? -preguntó.
-¡Oh, sí! Pero vamos a tener que volver antes de lo que pensaba, James. Olvidé que se suponía que estaba trabajando en un proyecto de ciencias -dijo ella, deseando estar a solas con James otra vez.
Todavía tenían mucho de que hablar, y empezaba a preocuparse por James y por tenerle en casa. ¿Y si su madre lo descubría? Podía decirle que era un amigo, pero ¿qué iba a hacer James? Necesitaba un sitio donde quedarse. Cuanto más pensaba en lo que estaba ocurriendo, más nerviosa se ponía. Estaba feliz de tener a James en su vida, pero ¿pertenecía él a ese lugar? Había estado intentando ignorar todos los signos de infelicidad que James le daba, pero estaba segura de que podría hacerle olvidar su vida con el Team Rocket y Jessie. Sólo estaba nostálgico y lo único que necesitaba era tiempo, pensó ella.
Serena se levantó de la mesa.
-Oh, qué pena. ¿Nos dará tiempo a pasar por la tienda de comics? ¡Tenemos que enseñarle a James todo el material de Pokémon y del Team Rocket que han traído!
James miró a Serena, confuso.
-No creo que sea buena idea ahora, Serena. Quizá mañana, ¿vale? -dijo Rosa.
James se volvió hacia Rosa y dijo:
-No, quiero verlo, Rosa. Quiero saber de qué está hablando Serena, por favor. Necesito saberlo.
Serena pensó que James se lo estaba tomando quizá demasiado en serio. Tal vez estaba bromeando de nuevo.
-¡Je je! ¡Sí, vamos, Rosa! Quiero ver si ha salido el nuevo número del manga.
-De acuerdo, iremos -dijo Rosa, sin saber lo que les esperaba en el viaje a la librería.
-¡Aquí es! ¡Vamos, James! -dijo Serena, cogiendo a James de la mano y tirando de él hacia la tienda. Rosa les siguió hasta la sección de comics.
-¡Genial! ¡No había visto éste antes, Rosa! ¡Y parece que es el único que queda! -dijo Serena, cogiendo una copia del manga de manos de James. James había visto el manga con la imagen de Jessie en la portada, y lo estaba mirando cuando Serena se lo quitó.
James se llevó a Rosa aparte.
-¡Creo que he oído a Jessie llamarme, Rosa! ¡Lo juro! -le dijo.
-¡Vamos, James! ¡Sólo estás pensando en ella otra vez! Es normal estando aquí. Por eso no quería que viniéramos. James, no estás preparado para esto.
James recorrió la tienda, explorando todo lo que le parecía familiar. Encontró un gran Pikachu de peluche y lo cogió.
-¡Al fin te tengo, Pikachu! -dijo James para sí.
Dejó al Pikachu, y sintió lágrimas en los ojos al comprender, por primera vez, lo que Rosa le había dicho antes. Ahí estaban todos esos Pokémon de juguete, carentes de movimiento. Descubrió un set de muñecos del Team Rocket... eran Jessie y él con sus uniformes del Team Rocket, como el set de muñecas que Jessie había intentado ganar una vez. Vio un enorme Meowth de peluche, y recordó a su compañero felino. Volvió a mirar los muñecos, y sintió que su cabeza estaba a punto de estallar cuando oyó la voz de Jessie otra vez.
-¡Salgamos de aquí! ¡Tenemos que llevarte a casa, James! -le dijo Rosa, sujetando aún el manga que le había quitado a Serena unos minutos antes.
Rosa y James estaban muy callados de camino a casa de Serena. Serena pensó que era extraño, y trató de sacar conversación mientras James y Rosa seguían ensimismados.
"Supomgo que Rosa ha descubierto lo de la novia de James", pensó.
-Adiós, Serena. Te llamaré mañana -le dijo Rosa, mientras aparcaba el coche frente a la casa de Serena el tiempo justo para que ésta saliera.
-¡Vale, llámame! ¡Adiós, James!
James sonrió a Serena mientras se alejaban.
-¡Ay! ¿Qué habrá pasado? ¡Dios mío! ¡Qué suerte tiene Rosa! ¡Apuesto a que consigue que la bese esta noche! -dijo Serena caminando hacia su puerta.
-¿Estás bien, James? -preguntó Rosa.
-¿Qué hay en ese libro? Habría jurado que oí la voz de Jessie saliendo de ahí. Déjame verlo, Rosa -dijo James con voz alarmante.
-Lo verás, James. Cuando lleguemos a casa, ¿vale? Esto es muy importante. Lo siento mucho, James. Sólo quiero que sepas que eres una persona muy especial. Antes de conocerte en persona, sólo pensaba en mí y en cómo deseaba tener un chico como tú en mi vida. Alguien con quien reír y compartir mi amor. No me paré a pensar en lo que esa persona querría ver en mí. No pensaba en tus sentimientos, James. Siempre he sabido que quieres a Jessie, pero pensaba que no se merecía tu amor. Ahora sé que estaba equivocada.
James miró a Rosa. Estaba preocupado por ella y por lo que estaba diciendo. Podía ver lágrimas silenciosas corriendo por su cara.
-¿De qué estás hablando, Rosa? ¿Lo dices en serio?
-Pensaba que te quería, James. Pero ¿cómo puedo querer a alguien que no conozco? No te conozco, James. Sólo sé lo que leo sobre tí en estas revistas -dijo Rosa, señalando el manga que habían comprado en la tienda de comics media hora antes- ...Y lo que veo sobre tí en la tele, en mi ordenador... -continuó Rosa, dándose cuanta de que él no sabía de qué le estaba hablando.
-Pero allí, en tu mundo, tú tienes tu propia vida, tus propios sueños, tus seres queridos. ¡Jessie! Hm, Jessie... a ella le importas mucho, ya lo sabes, James.
*****
Eran las 3:40 PM cuando Rosa y James llegaron a casa.
-Espérame junto a la ventana de atrás, James. La abriré en cuanto pueda, ¿vale?
James se ocultó tras unos arbustos, agachándose, y empezó a deslizarse hacia la parte trasera de la casa. Rosa le miró y sonrió.
-Cree que está en una de esas misiones del Team Rocket.
Rosa abrió la puerta principal de la casa, dejó las llaves del coche en el mostrador de la cocina, y buscó a su madre.
-¡Mamá! ¡Ya estoy en casa! Serena no se encontraba bien, así que la he llevado a su casa. Estaré en mi habitación todo el día, trabajando en el proyecto de ciencias, ¿vale?
-¡Vale, cariño! ¿Tienes hambre? Aún queda pizza en el horno -dijo su madre.
-Estoy bien, mamá, hemos comido algo en el centro. Me voy a mi cuarto. ¡Luego vendré a darte las buenas noches! -dijo Rosa, cerrando la puerta de su habitación. Respiró profundamente y miró el manga que tenía en las manos, antes de dejarlo en la mesa del ordenador y acercarse a la ventana.
-¿James? ¿James? -susurró-. ¡Ooh! ¡¡Ah!! ¡Me has asustado!! -exclamó casi en un susurro. Advirtió que él se había vuelto a poner la chaqueta del Team Rocket y los guantes.
-Jessie sabía lo que hacía cuando diseñó tu uniforme, James -dijo Rosa, mirando el cuerpo esbelto del joven. Nunca decía lo primero que pensaba, ni era tan directa con los chicos, pero James era diferente. Le daba la sensación de que podía decirle casi cualquier cosa.
-Bueno, ¿dónde está ese libro con Jessie en la portada? ¡Quiero verlo! -dijo James, ahora un poco enfadado. Aún no estaba seguro de cómo había llagado a este mundo, pero ya no le importaba. Extrañaba terriblemente su mundo y a Jessie, y quería volver a toda costa. Tenía la sensación de que Rosa sabía cómo ayudarle, y conseguiría que se lo dijera.
Rosa sabía lo que estaba pensando. Le tendió el manga.
-Ten, James. ¡Es Jessie! Creo que tienes que leer esto tú mismo. No sé si podré ayudarte a volver. Aún no sé seguridad cómo ha pasado todo esto, pero quiero ayudarte, James. Ella te necesita.
James miró la cara preocupada de Rosa y cogió el manga de sus manos. Miró el dibujo de Jessie en la portada, y oyó su voz otra vez.
-¡Jessie! ¿Estás bien?
Abrió el manga mientras Rosa se situaba tras él. Pasaron la primera página. Había un dibujo de Jessie acostada en su saco de dormir. Empezaron a leer...
*****
-Buenos días, James... buenos días, Meowth... -dijo la miembro más hermosa del Team Rocket abriendo sus brillantes ojos azules. Azules como el cielo de la mañana.
-¡Buenos días, Jessie! -saludó el Pokémon gato.
-¿Dónde está James? ¡Espero que haya ido a buscar el desayuno! ¡Tengo hambre esta mañana! -dijo Jessie, bostezando y estirando los brazos.
-No sé dónde ha ido James. No estaba aquí cuando me desperté -dijo el Meowth parlante, acercándose al saco de dormir de Jessie.
-¡Ah! Me pregunto qué estará tramando... -dijo Jessie con una mueca... Lo que parecía un día normal, pronto se convertiría en el día más importante de su vida.
Veinte minutos después, Jessie ya se había vestido con el uniforme del Team Rocket y se arreglaba el pelo. Un poco más de laca y estaba lista. Jessie retocó su lápiz de labios con un espejito de mano, puso el maquillaje de nuevo en su bolsa y se acercó a Meowth, que se había subido a un árbol.
-¡Eh, Meowth! ¿Qué estás haciendo ahí arriba? ¡Creí que ya te habías hartado de árboles, después de todas las veces que hemos aterrizado en sus copas! -le increpó Jessie en su habitual tono de voz.
-Meowth sólo estaba buscando a James. No es que me importe dónde está, pero hoy le tocaba a él hacer el desayuno. Estoy hambriento...
-¡Aaay! ¡Este James! ¡Espero que no se haya comido él solo todo el desayuno!
Veinte minutos más habían pasado, y James seguía sin dar señales de vida. Jessie se estaba empezando a enfadar de verdad.
-¿A quién le importa el desayuno? ¡Tenemos que irnos! Nunca se había retrasado tanto... ¡Esta vez se va a enterar!
-¿Crees que le ha pasado algo al chico, Jessie? -dijo Meowth, con voz un tanto preocupada esta vez.
-No lo sé, ¡pero será mejor que tenga una buena excusa, o yo le daré una! -dijo Jessie, sacando uno de sus mayores martillos de la nada.
Media hora más tarde y no había señal de James por ninguna parte. Jessie ya no empuñaba su martillo, y Meowth se había vuelto a subir al árbol. Era un día caluroso, y Meowth sugirió que se subieran al globo para buscarle desde el aire, pero Jessie no quería molestar. Estaba segura de que en cualquier momento vería la cara de James saliendo de los arbustos.
-Sabes, Jessie, es una posibilidad que el chico haya decidido abandonar a Meowth y a Jessie -dijo Meowth, cabizbajo.
-¡Tonterías! ¿James, abandonarnos? ¡Je! ¡No tengo tanta suerte! -dijo Jessie conteniendo las lágrimas. Sabía que algo iba mal. No era propio de James hacer algo así. De acuerdo, actuaba de forma irresponsable en lo referente a muchas cosas, pero nunca cuando se trataba del Team Rocket. Habían pasado veinte minutos más cuando Jessie no pudo soportarlo más.
-¡Es culpa mía! ¡Nos ha abandonado, y es culpa mía!
Meowth no podía creer lo que estaba viendo. Jessie llorando, y no porque le doliese nada, sino por James.
-¡Vamos, Jessie! ¡Meowth sólo estaba bromeando! James nunca abandonaría al Team Rocket...
El Pokémon miró el saco de dormir de James.
-¡Se ha ido, Jessie!... ¡y todo por tu culpa! ¡El pobre chico no ha podido soportarlo más! Sabía que acabaría pasando esto... ¡tú y tu temperamento!
Jessie miró a Meowth con ojos furiosos y sacó el abanico de la bolsa... Meowth se cubrió con los brazos, para ver a Jessie soltar el abanico y echarse a llorar otra vez.
-¿Ves lo que te decía? ¡¡Casi pegas a Meowth otra vez!! -dijo Meowth, contemplando las lágrimas de Jessie con incredulidad.
-¡Has sido demasiado dura con él, Jessie! -dijo, aprovechándose de la situación y del estado emocional en que se encontraba ella.
-¡Tú tampoco has sido Mister Encanto con él, Meowth!
-Lo sé... pero no creo que a él le importara la forma en que yo le trataba. Pero tú... tú le importabas mucho, Jessie.
-¿Qué quieres decir? -dijo Jessie, casi al borde de las lágrimas otra vez.
-¡Vamos, Jessie! No actúes como si no lo supieras. Sabes que el chico sentía algo por tí, y no me refiero a sentimientos fraternales.
-¿James? ¿Cómo puede sentir algo por mí cuando siempre soy tan mala con él? ¡Pero no puedo evitarlo! Me pone de los nervios cuando no se comporta como debería. ¡Necesito que sea valiente por mí! Necesito que...
"...me diga que me quiere", pensó.
-¿No has pensado nunca, que quizá la razón por la que James actúa de esa forma es para llamar tu atención, Jessie? -dijo Meowth levantando la voz.
-¡¿Mi atención?! Él siempre ha tenido mi atención... es sólo que yo no pensaba... que no sabía cómo... y ahora quizá sea demasiado tarde.
-Vamos, creo que será mejor que le contemos esto al jefe. Quizá pueda mandar a algunos hombres a buscarle.
Jessie le miró con sobresalto.
-¿De qué estás hablando? ¡No podemos contarle esto al jefe! ¡No todavía! No pienso moverme de aquí en todo el día... ¡quizá cambie de opinión y vuelva a buscarnos!
-Te importa de verdad, ¿eh, Jessie?
Jessie miró a su amigo Pokémon y no dijo nada.
*****
De vuelta en el mundo real, Rosa y James leían el manga.
-Le importo de verdad...
James tenía un nudo en la garganta.
Rosa le miró con los ojos llenos de lágrimas, sintiendo su dolor por primera vez.
Ya había oscurecido cuando Jessie se levantó del saco de dormir y sacó una foto de James de un bolsillo secreto de su bolsa. Meowth se había ido a un rincón a echar la siesta. La foto estaba doblada y amarillenta por todos los años dentro de la bolsa. Jessie sostuvo la foto frente a sí, intentando mirar a los ojos de James, pero el verde esmeralda que amaba ya no estaba allí. Cerró los ojos, y trató de imaginárselos mientras las lágrimas caían de sus ojos azules y tristes.
-¡Jessie! ¡¡¡Te quiero!!! -gritó James desde el mundo real.
Jessie creyó haber oído la voz de James, pero estaba demasiado débil para reaccionar ahora... Lo único que podía hacer era revivir mentalmente los últimos momentos que habían pasado juntos la noche anterior. Intentó recordar cada palabra que habían pronunciado buscando un signo de despedida, pero nada indicaba su marcha. Jessie reclinó la cabeza; tenía la foto de James sobre el pecho cuando miró al cielo y vio un brillante haz de luz amarilla recorriéndolo...
"¿Una estrella fugaz?", pensó.
"No sabía que las estrellas fugaces salían a jugar en noches tristes como ésta. ¿Me concederá un deseo?", se dijo.
Sólo un deseo vino a su mente... Le pareció divertido cómo, de todas las cosas que podía desear en el mundo, dinero, fama y fortuna... de todas las cosas que siempre había querido... sólo una venía a su mente ahora... ¡James! ¡Le echaba tanto de menos! Abrazó la foto de James más fuerte y pidió su deseo.
"¡Vuelve conmigo, James! ¡Dame otra oportunidad! No puedo seguir sin tí... No sabría cómo. Necesito que sepas cuánto... cuánto... ¡te quiero!"
-¡Te quiero, James! -dijo en voz alta con una sonrisa en los labios. Era la primera vez que pronunciaba esas palabras, y sólo oírlas salir de su boca le hacía feliz. Amaba a James y le hacía feliz decirlo. Finalmente, Jessie se quedó dormida pronunciándolas.
-Te quiero... James...
Allá en el "mundo real" estaba James, leyendo estas palabras... las palabras con las que había soñado tantas veces. Las mismas palabras que había deseado decir a Jessie durante tanto tiempo. Una lágrima corrió por su cara, cayendo en la página con el dibujo de Jessie durmiendo en su saco y abrazando su foto.
-Yo también te quiero, Jessie... mi Jessie, mi rosa... ¡Necesito volver junto a ella, Rosa! ¡Necesito volver junto a la rosa de mi mundo! -dijo James, acariciando el dibujo de Jessie como si la tuviera frente a sí.
Rosa le miró sin saber qué decir... ¡no sabía qué hacer! Le estaba mirando a la cara, y pensando que debía ser el más hermoso de los sentimientos el poder amar y ser amado de esa forma, cuando de repente, la cara de él empezó a cambiar. James empezaba a volver a su forma de anime ante sus ojos. Primero la cara, luego la forma de los ojos, la nariz, las manos... fue en ese momento cuando James advirtió lo que le estaba pasando. Se miró las manos y la ropa, luego miró a la cara de Rosa, y dijo:
-Creo que vuelvo a casa, Rosa.
Rosa alargó la mano para tocarle una vez más... pero él ya no estaba allí.
James le tiró un beso y dijo:
-Encontrarás tu amor algún día, Rosa. ¡Cuídate, y gracias! -y desapareció.
Rosa miró el manga que James había tenido en las manos, y lo recogió del suelo. Sólo era un número normal de Pokémon, con Pikachu y Ash en la portada. Se dirigió a la ventana y dijo:
-Gracias.
*****
Amanecía en el pueblo Pokémon. Meowth acababa de despertarse cuando recordó que James se había ido... Pensó en lo que le iban a decir al jefe, y lo sintió por Jessie, incluso por sí mismo. Él también echaría de menos a James. Meowth se giró para mirar a Jessie cuando, para su sorpresa...
Eran James y Jessie durmiendo juntos en el saco. ¡Ella tenía a James entre sus brazos!
Jessie se acababa de despertar, cuando abrió los ojos y vio el rostro de James frente a ella, y sintió su cuerpo cálido en sus brazos. No se movió. Pensó que aún estaba soñando y no quería despertarse.
En ese momento, James abrió los ojos. Él también pensó que estaba soñando y dijo:
-¡Te quiero, Jessie!
-¡Ahh! ¡Has vuelto, James! ¡¿Dónde has estado?! -exclamó Meowth.
James y Jessie se levantaron del saco de dormir al mismo tiempo. Se miraron, todavía abrazados... y se sonrojaron.
-¿Has vuelto, James? -dijo Jessie, con una sonrisa y lágrimas en los ojos.
-Sí, he vuelto, Jessie... He vuelto a tu lado, y... ¡y te quiero! -dijo James, abrazándola fuertemente ahora.
Meowth aún no daba crédito a sus ojos y oídos... Miró a Jessie y a James y decidió dejarlos solos un rato. Se dirigió de nuevo a su saco de dormir, con una sonrisa en la cara, diciendo:
-¡Era cuestión de tiempo!
-Prométeme que nunca volverás a marcharte, James... -dijo Jessie.
-Lo prometo, ¡nunca te dejaré... mi rosa! -dijo James, también con los ojos llenos de lágrimas. Esta vez lágrimas de alegría.
-Te quiero... -dijo Jessie, temblando de felicidad.
-Lo sé, Jessie... por favor, nunca dejes de quererme. Tú eres la razón por la que estoy en este mundo... y no cambiaría mi vida contigo por ninguna otra.
James y Jessie se abrazaron de nuevo, prometiendo no volver a separarse nunca.
FIN
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