El castigo de los Unowns

Por: Nikkita Skechy

Nota: Éste es un fragmento de uno de los miles de diarios de Jessie, pero claramente está que éste que se ha salvado de las explosiones y todo eso. Sin duda es el más importante y el más sagrado para los fans y seguidores del Team Rocket.
 

Querido diario: ...cómo explicarte toda ésta experiencia que no tiene nombre... Hace días que no te escribía por lo que pasó, y estoy tan perdida que ya no sé ni qué fecha es hoy. Pero eso no es importante, lo que vale es lo que te voy a contar ahora.
Quizá sea mejor que ponga diálogos en vez de mi narración, para que si alguien lea esto en el futuro –lo que no creo posible, pero de todos modos- llegue a algo parecido a la realidad que yo viví en persona.
Todo empezó hace unos días, siguiendo a los bobos llegamos a un lugar que se llamaba: "Ruinas... Ahlp? Alph?" Como sea, ya planeábamos cómo molestaríamos a esos bobos en su aventura del día, pero algo inesperado ocurrió.
James: Ayayaycito!! Y ahora qué hice, Jessie?
Yo: Nada, por qué?
James: Entonces, por qué me golpeas?
Yo: Un momento, yo no te he golpeado!
James: Entonces quién fue? Meowth?
Meowth: ¿Qué? Ya me están metiendo otra vez en sus disputas, yo no he hecho nad... ¡ouch!
Yo: ¡Ay! Qué está sucediendo?
James: ¡Están lloviendo piedras!
Meowth: No, espera. No son piedras, son laminillas con dibujos raros.
Yo: Sí, son una especie de ojos... pero con diferentes formas como de letras...
James: ¡Y miren, están en todas las paredes de éste lugar!
Yo: Qué extraño... ¡¡¡aayyyyyyy!!!!!! ¡¿Qué sucede?!
De repente algunas de las laminillas cambiaron de orden no sé por qué extraña razón y formaron la palabra "hola".
Meowth: Nos está saludando!
Yo: Pero cómo dices eso, Meowth, no es posible que unas láminas sin vida hagan esto!!!
Mientras Meowth y yo discutíamos, James estaba haciendo algunas cosas por sí solo como siempre. Sin que nos diéramos cuenta, respondió al mensaje con otras láminas más. "Hola, quién eres?" escribió. Luego Meowth y yo nos dimos cuenta.
Yo: James! Qué crees que estás haciendo?
James: Pero si estaba saludando! Tenía que responder!
Yo: Ay, si. Tu siempre tan educado. ¡¿eh?!
De repente las laminillas se volvieron a mover y formaron la frase: "yo soy yo"
Meowth: Yo soy yo... pero no tiene sentido!
Yo: Pero cómo dice tal estupidez ese... quien sea!! Yo le enseñaré...
James: Qué vas a hacer, Jessita?
Yo: Pues le responderé, por supuesto.
Entonces tomé algunas laminillas y escribí lo siguiente: "No me importa quien seas, deja de decir frases sin sentido y haz desaparecer tus tontas laminillas!!!!"
Meowth: Jessie, qué haz hecho?!
Yo: Qué?
James: El quien sea se puede enojar.
Yo: Y a mí qué me importa?!! No le tengo miedo.
Súbitamente, empezó a correr un fuerte viento que no era natural, sino que venía desde esas mismísimas ruinas. Ese viento me rodeó, y luego de aquellas laminillas empezaron a salir esos pokémon con voces chillonas llamados Unowns, todos me rodearon y empezaron a hablarme psíquicamente, creo, porque los pokémon no hablan, excepto Meowth, cierto? Esto fue lo que me dijeron: "Humana insolente, te ofrecimos amablemente nuestra paz y amistad y tú nos respondes de ésa manera... Serás castigada por ello". Entonces todos los ojos de lo Unows se pusieron rojos y la luz que emitían me paralizó, luego empecé a subir, sentía los gritos de James y Meowth, pero no podía hablar. Solamente sentí un gran tirón en mi pie derecho. Luego quedé inconsciente por un buen rato. Según lo que me contaron, James vio que los Unowngs pretendían matarme, saltó, tomó mi pie derecho, me jaló hacia abajo y me sacó del campo psíquico. Seguramente el cambio drástico de energía psíquica a nada debe haberme hecho quedar inconsciente. Esa es
Yo: Qué me pasó... yo...
Meowth: ¿Estás bien, Jessie?
James me tocó la frente y dijo:
James: ¡Estás ardiendo en fiebre, Jessie! ¿Habrá sido por... ?
Yo: ¿Y las criaturas extrañas? ¿qué pasó?
Meowth: Desaparecieron apenas saliste de ese campo psíquico, es muy extraño...
De repente me empecé a sentir muy mal, me dolía mucha la cabeza y mis compañeros se dieron cuenta.
James: Meowth, debemos llevar a Jessie a un hospital cuanto antes!
Meowth: Pero no hay un hospital ni centro pokémon en kilómetros, James, sólo una tienda de medicinas.
James: Pues ve ahí y consigue algo para la fiebre, rápido!
Meowth (preocupado): Pero y cómo lo pago?...
James: Saca del globo que dejamos fuera algunos centavos que encontré en una ciudad hace unos días. Apresúrate!
Meowth: Sí, ya voy!
Luego James me miró preocupado y me dijo:
James: Lo siento, Jessie, pero no podemos llevarte a un hospital, se está haciendo de noche y en ése estado no podrás ni caminar...
Yo: James...
James: Si? Qué pasa?
Yo: T-Tengo mucho calor, y mucha sed... siento que me voy a morir...
James: Hay un río por aquí cerca, iré por agua y volveré!
Jessie: No, James!
Lo detuve tomándole la mano. Él se agachó junto a mí mirándome sin entender, entonces lo abracé, puse mi rostro en su hombro y le dije asustada:
Yo: Por favor no me dejes sola así, y en éste lugar extraño.
Él también me abrazó. No sé cuál habrá sido la expresión de James en ese momento, pero creo que preocupada, porque me dijo:
James: Jessie, sabes bien que si fuera por mí me quedaría aquí contigo, pero es por tu bien...
Luego puso sus manos en mi rostro y me miró a los ojos:
James: Escucha, volveré lo más rápido que pueda. Quédate aquí y no te muevas. Confía en mí.
Yo: Está bien, James.
Lo vi doblar una esquina en las ruinas y desaparecer. Luego tuve miedo, pensaba que esas criaturas podían aparecer y atacarme, y esa vez ya no estaría James ahí para salvarme. Mi frente ardía como nunca y hasta respirar me era difícil, pero no podía entender la razón por la cual me encontraba así. Después miré hacia mi derecha, pensando cuánto se demoraría James en volver. No tuve que esperar mucho, en realidad. Unos cinco minutos después James regresó con la cantimplora que teníamos en el globo llena de agua. Se veía muy agotado, al parecer había corrido de ida y vuelta hasta el río con todo lo que tenía y no podía más. Aún así ignoró su estado, sacó la tapa de la cantimplora y me la ofreció. Tomé un sorbo y me detuve. Pero James me dijo:
James: Bebe más Jessie, eso no es suficiente, necesitas líquido.
Yo: Pero tú te ves agotado y con sed también, bebe de ésta agua.
James: No, Jessie. Tú la debes beber, pues la traje para ti. Toma lo que quieras y yo tomaré lo que sobre. Tú la necesitas más, puedo ir por más luego.
Lo miré a los ojos por unos segundos y luego tomé un trago grande que me sació la sed enseguida. Luego le pasé la cantimplora a James.
James: Estás segura de que no necesitas más?
Asentí con la cabeza.
Yo: Estoy bien, ahora quiero que tú lo estés también.
James me sonrió y bebió un par de tragos. Incluso nos sobró un poco de agua y la usamos para bajar mi fiebre. James se sacó un guante, luego sacó un pañuelo de su bolsillo, vació agua en él, lo estrujó y lo empezó a pasar suavemente por mi rostro para refrescarme. No podría describirte lo que sentí en ese momento. La dulce y sonriente mirada de James al hacerlo, y la sonrisa con que yo le respondía... es uno de los momentos que jamás olvidaré. Mientras deslizaba el pañuelo por mi rostro, creo que sin darse cuenta, James se acercaba cada vez más a mí, y cuando terminó toda mi cara, nos miramos a los ojos por varios segundos. Entonces me di cuenta de que James esperaba algo. Me levanté un poco de la pared, puse mi mano en su mejilla y lo besé. Fue el primero y unos de los más dulces besos que me ha dado (no quiero decir que los otros no sean buenos, pero éste fue increíble). Ya no me sentía mal, ignoraba a los Unowns que podrían aparecer, nada me importaba más que en lo que en ése momento disfrutaba. Luego
Meowth: ¡Hey, volví! ¿Estás mejor, Jessie? Tengo justo lo que necesitas.
James y yo nos distanciamos un poco. Luego él fue a buscar agua otra vez para poder tomarme el medicamento. Meowth se quedó conmigo. Algo de efecto tuvo el medicamento, ya no tenía fiebre, pero seguía enferma.
Al día siguiente me llevaron a un hospital, los doctores dijeron que no conocían esa enfermedad tan extraña (según ellos aparte de fiebre habían más cosas), pero no era peligrosa. Estuve en el hospital algunos días y me mejoré. James y Meowth amanecieron, esperaron y durmieron esos días en el hospital, y siempre que los dejaban me iban a ver. El último día, después de que me informaron que me darían de alta, el doctor me dijo que esperara unas horas y saldría. Entonces llegó James a mi habitación y me dijo:
James: ¿Quieres dar un paseo por el patio?
Yo: Sí, claro.
Bajamos y nos fuimos por un sendero rodeado de árboles.
James: Jessie, yo quería hablarte acerca de lo que pasó el otro día en las ruinas.
Yo: ¿Sí?
James: Bueno, yo quería pedirte disculpas por lo que hice, no debería haberte...
Yo: ¿Y por qué?
James: ¿Por qué? ¿No te molestó que lo hiciera?
Yo: No, para nada. Me gustó mucho, James. Qué bueno que lo hiciste, sino nunca habría tenido oportunidad de decirte lo que te diré ahora.
James: ¿Sí?
Yo: Te amo, James.
Noté que James se sonrojó, pero me miraba a los ojos.
James: Yo también te amo, Jessie, y mucho.
Dejamos de caminar, nos miramos, ambos con una sonrisa, y nos besamos.
Ooops! Diario, debo dejarte, porque me están llamando. Parece que los bobos andan cerca. ¡Mañana te escribo para contarte cómo nos fue!
Tuya,
Jessie

Fin


Nota de la autora: Éste fanfic salió de la nada, de repente se me ocurrió, lo visualicé y lo escribí. ¡Díganme si acaso les gustó! Mi e-mail es: nikkita_cool@hotmail.com .
P.D.: Lo que sucedió con los Unowns fue que irían matando a Jessie poco a poco, pero James alcanzó a sacarla y sólo tuvo una fiebre momentánea y otros detalles poco importantes, para los que tenían curiosidad.

 

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